La ciencia detrás del Reiki

Investigaciones independientes por el Dr. Robert Becker y el Dr. John Zimmerman durante los años ochenta investigaron que pasa cuando personas practican terapias como Reiki.

Descubrieron que no solamente las ondas cerebrales de un practicante y el paciente sincronizan en el estado alpha, estado característico de relajación y meditación, si no además pulsaban en unísono con el campo magnético de la tierra, conocida como la Resonancia Schuman. Durante estos periodos, el campo biomagnetico de las manos del practicante se multiplica por mil en tamaño.

Estudios médicos independientes han demostrado que un rango de frecuencias estimulan sanación en el cuerpo, con frecuencias específicas para diferentes tejidos. Por ejemplo, 2hz estimula la regeneración de nervios, 7hz crecimiento óseo, 10hz ligamentos etc. Equipos médicos han sido desarrollados para ayudar la regeneración de tejidos y tecnología de ultrasonidos se usa con frecuencia para liberar arterias obstruidas y desintegrar piedras en los riñones.

Becker explica que las ondas cerebrales no se limitan al cerebro pero viajan por todo el cuerpo a través del sistema perineural. Durante tratamientos estas ondas empiezan con poca fuerza en el tálamo del cerebro del practicante y aumentan en potencia a medida que llegan a las extremidades, incluyendo las manos. El mismo efecto es reflejado en la persona que recibe tratamientos, y Becker sugiere que este sistema es el que principalmente controla la reparación de tejidos y los desequilibrios físicos.

Es interesante notar que el Dr. Becker llevo a cabo sus estudios en varias partes del mundo y en diferentes culturas, subrayando el hecho de que Reiki no impone creencias de ningún tipo y puede ser usado por cualquier persona, sin importar sus creencias religiosas ni espirituales. Esta neutralidad lo hace particularmente apropiado para tratamientos médicos.



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